Organizar, al menos, 2 seminarios expertos al año para fidelizar la cartera de clientes. Encuesta previa para detectar las necesidades actuales de los clientes.
Celebrar 1 evento propio, al año, para captar nuevos clientes.
Participar en los eventos de entidades de reconocido prestigio.
Colaborar con los eventos de las asociaciones empresariales de la que es miembro la compañía.
Los eventos propios se recomienda que se celebren en periodos de medias jornadas. Bien por la mañana, perfil formativo, bien por la tarde, perfil más lúdico.
Apostar por los eventos virtuales con la cartera de clientes y con los potenciales clientes. Videoconferencia, telepresencia, etc. Herramienta diferenciadora frente a la competencia.
El evento, propio o ajeno, obedece a una estrategia, más comercial que de comunicación, pero que influye directamente en el prestigio y excelencia corporativa.
Los eventos propios deben nacer para tener una periodicidad definida y cumplirlo incluso en tiempos de recesión económica. Tanto para los seminarios semestrales, como el evento anual.
Eludir la anulación de cualquier evento propio, ya programado y anunciado en campañas de marketing y comunicación. El daño es reparable, pero implica un trabajo extra no previsto.
La participación en eventos ajenos debe ser supervisada antes, durante y después en todas las campañas para vigilar la reputación corporativa.

